Sakurai Atsushi

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Sakurai Atsushi

Mensaje por Atsushi el Vie Jun 29, 2012 7:39 am



DATOS BÁSICOS


Nombre: Sakurai Atsushi
Seudónimo: Atsu, Neko, Sacrifice
Procedencia: Marte
Edad: 4000 años – 40 años aproximadamente su apariencia
Grupo: Oráculo
Orientación Sexual: Bisexual
Empleo: Luchar por su supervivencia y expiar sus culpas.
DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
Me educaron para servir a mi pueblo, protegerlo y liberarlo del mal siempre acechante. Tuve que preparar mi mente para mostrar una aparentemente calma, como si nada me afectara. Me eligieron como parte de una élite a la cual debía honrar, respetar y amar hasta llegar al punto de dar la vida por mis ideales, mi pueblo, el sacrificio de sus monarcas y la prosperidad. Fui entrenado en duras condiciones, olvidado en el desierto y encerrado en la jungla sin comida ni bebida. Aprendí a meditar y vivir con lo mínimo, superé grandes sacrificios y torturaron mi cuerpo hasta hacerme perder la conciencia. Fue un duro entrenamiento incluso para una mente poderosa.

Sin embargo, no fue nada comparado con el dolor que logré sentir hace más de nueve siglos. Los alaridos del pueblo aniquilándose unos a otros, llevando al extremo el éxtasis de locura a la cual nos enfrentábamos, maniatado de pies y manos sin poder hacer nada generó en mi el dolor más cruel, el odio más deleznable y la impotencia más agónica. Aprendí que la muerte viene y se lleva todo.

Por lo tanto no me afecta ser la muerte para los humanos. No tengo piedad con aquellos que intentan truncar mis planes, sobre todo si estos son por el bien del resto. Si bien, sí soy piadoso con aquellos que se muestran leales y comprensivos con la naturaleza que fluye aún en su destrozado ecosistema.

Me gusta compararme con los gatos. Tomo lo que quiero, no me encariño con nadie y son elegante en mis movimientos cuando mato. Desde que tengo memoria me llaman neko, que en japonés significa gato. También me terminaron apodando sacrifice, ya que sacrifico el bien mío o el de una única persona por el del resto.
DESCRIPCIÓN Fisica
Mi estatura llega a un metro y ochenta centímetros. Mi aspecto físico es difícil precisarlo debido a las túnicas que suelen envolver mi blanquecino cuerpo. Tengo una tez clara debido a las noches en oscuridad rezando por las visiones del presente y el dolor del pasado. Mis ojos son grandes, aunque rasgados, de color café intenso. Mis labios son gruesos, aunque no excesivamente. No aparento la edad que poseo, ni siquiera para mi raza.

Soy fuerte físicamente, aunque no estoy excesivamente musculado. Puede decirse que incluso soy algo más delgado de lo que debería ser un hombre curtido en batallas, pero creo que eso era parte de mi genética y no de mis entrenamientos. Aún hoy me entreno para estar preparado para cualquier combate cuerpo a cuerpo, aquel que puede causarme serias heridas o incluso la muerte. Mi nivel de alerta es máximo para la supervivencia, sin embargo ni siquiera sé exactamente porque deseo vivir. Es un impulso que recorre todo mi cuerpo desde los pies hacia la punta de mis cabellos.

Las túnicas que suelo vestir son oscuras, parecidas a las que usaban en sus días los pueblos nómadas de África. Oculto mi larga cabellera negra, así como mi cuello y mis labios. Lo único visible son mis manos, ojos y pies desnudos.

DATOS FAMILIARES
HISTORIA



Nací en el vientre de una mujer honorable, la cual poseía tres milenios en su delicada espalda de hombros diminutos. Sus ojos café son los más hermosos que jamás he contemplado, pues se veía en ella la dulzura que mi padre no poseía. Él era un guerrero que ya había vivido más allá de la mitad de la vida de un Oráculo, poseía unos cinco mil años y tenía la piel curtida por el sol. Ambos vivían en una vivienda rodeada de la frondosidad del bosque, cerca de un riachuelo, y algo retirados de la metrópolis más importante.

Mi infancia fue dura. Aprendí pronto a experimentar en mi cuerpo el dolor, mi padre decía que era algo mental y podía controlarse con técnicas de lucha severas para un frágil cuerpo como el mío. Sin embargo aprendí, igual que compuse poemas gracias a la delicada escritura de mi madre. Era un guerrero con cultura y una mente fuerte, mis visiones siempre eran decadentes y llenas de espanto. Pese a vivir rodeado de miedos jamás lloré, nunca mostré temor alguno y siempre sostuve en mi rostro una expresión fría.

“Parece un muñeco de cera, no tiene expresión alguna” eran las palabras de las mujeres que vinieron a visitar a mi familia. Muchas eran algo mayores que yo, sin embargo había llegado a mi época adulta y debía elegir esposa. Las familias acordaban los enlaces para mantener la pureza de sus hijas, así como cierto prestigio. Yo acababa de ser llamado para ser Oráculo Real, debía marchar para mis entrenamientos y esto había provocado que muchas madres trajeran a sus hijas ante mi, mi madre y mi padre.

Recuerdo aún como todas ellas me temieron, la más tímida de todas ni siquiera levantó la mirada del suelo. Su madre era una mujer muy fértil, igual que toda su familia. Las mujeres bajo su apellido, así como los hombres, tenían hijos muy fuertes y sanos. Como cualidades me hablaban de su paciencia y alabaron sus trabajos con el telar, así como los bordados. Mi madre la aceptó después de ver una bolsa con monedas que pagaría nuestro banquete, así como las noches que yo pasaría disfrutando antes de ser su esposo.

A decir verdad poco o nada me importaba contraer matrimonio. Para un hombre como yo, gracias a mi padre, lo único que me interesaba era ser leal a mis ideales. Aunque ella era muy bonita, la más bonita de todas las que habían venido a buscar un esposo decente para ser llevadas al altar y a la gloria de ser madre.

Esto pasó hace dos milenios y aún hoy puedo aspirar el aroma a cerezas en su cabello, puedo incluso sentir su piel caliente bombeando a su corazón agitado el nerviosismo que sentía. Mis manos frías y blancas cayeron sobre el lado derecho de su rostro, para al fin alzarlo y poder ver con precisión su mirada asustadiza.

Esa misma noche fui llevado a la Sede, allí me despojaron de mis ropas y me obsequiaron otras más resistentes. Poco o nada me dejaron tener, ni siquiera la cadena de mi madre o las armas de mi familia. Debía sobrevivir solo en el desierto por cuatro noches y un mes en la selva. Sobreviví sin mucho esfuerzo, mi padre me había entrenado duro y cuando vinieron a por mi al punto fijado ellos sonrieron felices devolviéndome mis enseres.

Al regresar a casa tomé un baño y dormí tres días con sus tres noches. Cuando desperté varias mujeres me rodeaban acariciando mi cuerpo y ofreciéndose a mí para mostrarme el sexo. Debía saber complacer a mi esposa y ellas sin duda me darían las clases oportunas. Cinco días después contraje matrimonio con ella. Se llamaba Nana, nieve aunque nosotros jamás habíamos visto semejante belleza fría y su aspecto era muy cálido.

Mi labor como Oráculo Real fue intenso, durante siglos viví por y para el reino. Mi mujer logró conquistar mi corazón y darme tres hijos. Estaba orgulloso de ellos, pero yo no le di la educación que mi padre estimaba conveniente. Decidí que ellos serían distintos a mi y a mi mujer, que ellos se guiarían por su destino y no por unas viejas creencias.

Cuando ocurrió el gran caos, la enorme tragedia, yo deseé ir a salvar a mi esposa, la cual estaba gestando a nuestro cuarto hijo y el pequeño aún prácticamente no sabía siquiera gatear. Tuvieron que encerrarme contra mi voluntad, después de usar aparatos para aturdirme. Era por nuestro deber, un deber que yo había olvidado pues mi familia era mi deber fundamental. Mis alaridos al despertar, tras sentir el aroma de los cuerpos pudriéndose al sol, me dejaron afónico y asustaron a los demás Oráculos. Caminé descalzo entre ríos de sangre y vísceras, aún algunos agonizaban boqueando sus últimos momentos.

Llegué a casa y mis hijos habían muertos por la lanza de mi propia mujer, ella se había sacado el feto de su vientre en un momento de locura. Comencé a llorar y mi rostro de cera dejó de serlo. Durante un mes vigilé sus tumbas sentado frente a ellas, casi sin alimento o descanso alguno. Mis padres también habían muerto, ambos se clavaron un puñal uno a otro decidiendo así que era mejor morir a manos propias que por otros. Toda mi familia se vio reducida a unas tumbas en un hermoso jardín cercano a la selva.

Nadie sobrevivió. Mis amados vecinos, mis viejos conocidos y aquellos que una vez amé más que a mí mismo. Nadie estaba ya para abrazarme sintiendo mi dolor, porque al fin sentía un dolor agudo en mi pecho.

Regresé a mis obligaciones cuando el resto de los nuestros limpió las calles y enterraron a los muertos. Yo no pude porque era imposible apartarme de los míos. Mis pies quedaron desnudos desde ese día, pues es mi penitencia buscando a mi familia para siempre en medio del murmullo de los espíritus.

Los Grandes Reyes murieron, cosa que no me importó. Ellos y los humanos debieron fenecer antes que nuestro pueblo.

Actualmente camino por Marte, aunque en ocasiones viajo buscando una solución alejada del suicidio. Si yo estoy vivo es por algo, ese algo debe suceder y cuando suceda lo sabré.




FAMILIARES
Nombre
Edad • Grupo • Ocupación • Vivo o Fallecido


Sakurai Nana • 2800 años • Ama de Casa y Maestra de pintura • Muerta

Floreció en medio de la belleza y la bondad. Aún puede sentir sus manos acariciando sus cabellos, dejando que sus finos dedos se mezclaran con las hebras oscuras de sus mechones. La suave y melodiosa voz que susurraba los poemas más hermosos en las noches más tranquilas, rodeada de un misterio y una belleza así como de una fortaleza formidable era como ser arrullado por una diosa.

Sakurai Atsushi • 1000 años • Aplicado estudiante • Muerto

Su aspecto frío semejante a su padre parecía ser una característica importante en él, sin embargo su sonrisa era luz inigualable como la de su madre. Tenía un don innato con los animales, poseía una memoria singular y en su apariencia frágil de 10 tiernos años de edad era la joya de la familia, el primogénito.

Sakurai Hana • 500 años • Sin oficio • Muerta

La pequeña Hana de apariencia de cinco años tenía una desbordante imaginación. Solía hablar sobre animales que jamás había visto ni vería jamás, seres que no existían pero con los que solía jugar a escondidas mientras ensayaba canciones infantiles. Para aquel frío guerrero su hija era la calidez que le apaciguaba el espíritu.

Sakurai Aoi • 20 años • Sin oficio • Muerto

La tercera bendición que llenó su casa de olor a polvos de talco y colonias infantiles. Nuevamente era bendecido por la belleza de ser padre, el honor de tener una responsabilidad. Aún no sabía gatear pero poseía una viva imaginación y una sonrisa dulce que sosegaba a todo aquel que la contemplaba.

Chiharu • No llegó a nacer • Sin oficio • Muerta

“Mil primaveras” su nombre hacía referencia a la belleza de la primavera en la cual nacería.

Padres • 7000 años • Retirados de oficio • Muertos

Fueron grandes hombres, honorables personas con una tradición intensa en sus corazones que brotaba en todo aquello que hacían. No había nada tecnológico en su hogar, aborrecían cualquier instrumento que no pudiera ser construido con sus propias manos y cultivaban un pequeño huerto. Atsushi fue el único hijo que logró sobrevivir en los partos que tuvo su madre, Asami.

OTROS DATOS
FOBIAS
No tiene miedo, ni siquiera a la muerte pues la conoce bien.

HABILIDADES

Gran poder mental. Su apabullante poder mental no sólo les ayuda a las visiones de futuro, las premoniciones que llegan a ellos como oleadas que pueden terminar siendo grandes inundaciones en su sistema neuronal, también les otorga:

Telequinesis es el proceso de desplazar objetos con la mente.

Creación de ilusiones. Las ilusiones son tan fiables como si fueran reales, con ellas no sólo han atemorizado a sus enemigos sino también protegido su planeta y logrado engañar durante miles de años a todo aquel que ha admirado su mundo. 

Inducción al sueño y manipulación de los recuerdos durante la manipulación de la mente del enemigo, así como de aquellos que desean ayudar. Pueden crear fantasías que logren mitigar el dolor o provocar terribles pesadillas a su contrincante. 

Pueden crear esferas de energía canalizando sus ondas cerebrales, estas son tan poderosas como si fueran bombas que impactan contra su oponente o cualquier superficie rocosa que quieran destruir. Estas esferas tras ser usadas los dejan agotados.

Tienen puertas de tecnología avanzada que únicamente pueden ser abiertas con sus ondas cerebrales, las cuales tienen ubicaciones en varios puntos estratégicos del Planeta Tierra así como en otros mundos. Estas fueron trasladadas en inmensas naves espaciales al principio de los tiempos, actualmente aún tienen uso por parte de estos seres.

Poseen un elevado conocimiento en todas las ciencias, inclusive en las ocultas. Los 10 oráculos tienen un libro de conjuros y hechizos que ningún hechicero puede usar, debido al poder mental que se requiere y a la templanza con la cual debe usarse. Si bien, muchos hechiceros actuales poseen libros parecidos acomodados a su nivel. 

Gran resistencia térmica a temperaturas extremas. Pueden mantenerse con vida en temperaturas muy elevadas así como extremadamente bajas.





DON ESPECIAL
Poción de Morpheo

Es un desarrollo excepcional de su habilidad natural como oráculo. Puede inducir al sueño a poblaciones enteras, así como a poderosos demonios, en estos sueños cambia el rumbo de los acontecimientos y paraliza el tiempo. Durante los sueños puede personarse o no en la mente de sus víctimas, aunque prefiere no hacerlo para no dejar rastro. Con esta técnica puede causar grandes daños físicos y mentales, sin embargo su uso es limitado y termina debilitado.


ARMAS



Mi lanza.
La hice con mis propias manos cuando contaba con 1.000 años, jamás me ha abandonado. Ha sido un arma muy útil. Mi lanza es una buena amiga. Actualmente está modificada, posee muescas mayores para ser más filosa y por lo tantomás temible, causando serios destrozos en el cuerpo de mis adversarios así como provocando un terrible dolor.

Katana.

Es una vieja pertenencia de mi padre, la cual es de doble filo y puede destrozar con majestuosidad cualquier enemigo.

“Los sueños acaban cuando la sangre se derrama.”


GUSTOS Y DISGUSTOS



Gustos


La oscuridad, desde que era niño.
Los gatos.
La risa de los niños, creo que es lo único puro.
Las batallas por mi honor o por algo justo.
Disgustos

El ruido excesivo.
La excesiva tecnología.
Los ególatras.
Aquellos que no tienen nada que ofrecer tan sólo su odio.






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